La
gente está tendida en la calle, las casas incendiadas humean y las mujeres
lloran al ver sus enseres perdidos. En la ciudad de agua se respiraba un tenso
ambiente. No hubo muertos pero si los invasores lograron causar pánico.
La escena de los escombros es vista por un harapiento pordiosero que,
con un espejo, envía una señal que es recibida por un hombre desde un árbol en
el espeso bosque a kilómetros de distancia, en la frontera con la ciudad de
tierra. Desde allí con los espejos envía el mensaje a los demás que aguardan en la espesura del bosque.
La
señal es recibida por un caballero:
- ¡ Mi señor!Linus tenía razón, la ciudad fue
destruida. En parte pero hay muchos daños.
-El caballero con máscara de plata exclama: -¡Esto es extraño! ¿Acaso hay alguien más que desee invadir?
- ¡Mi señor! Linus
espera el contraataque.
-¡No hay ningún contraataque! Nosotros no iniciamos esta batalla. Dile que
regrese.-ordena el hombre enmascarado.
Nuevamente en La ciudad de agua, el hombre alto de buen aspecto que ha querido ocultar su identidad con un hábito
harapiento. Trata de disimular una brillante espada que acomoda bajo el maloliente ropaje.
Se mezcla en medio de la multitud y se dice para sí: -¡Estúpido lobo! No
habíamos planeado ningún ataque (haciendo alusión a su compañero de armas
detenido en la frontera).
Trata
de reconocer algo pero no puede fijar la vista: - ¡Demonios!¡Esto no es obra de lobo! Alguien más buscaba al Archimago. De seguro
querrán inculparnos, Una absurda excusa para iniciar una absurda guerra.
El
joven se arrincona a las sombras de la iglesia, donde los monjes reparten
comida a los pobres y desamparados. Alguien le toma de la mano:
-
¡Café señor!, se lo da el rey, no tiene que pagar nada, es gratis.
El
fornido caballero lo toma, pero está muy caliente no puede apurárselo o se
quemaría la lengua. Trata de no levantar la mirada pero unas hermosas manos le
llevan a descubrir a una bella jovencita que le
sonríe:
-¿Es
usted un monje errante?
-¿Cómo
dice? -contesta el caballero
-¡No
lo había visto antes! He oído hablar de monjes errantes, llevando la palabra de
Dios a las creaturas de tierras lejanas.
El
caballero no sabe qué decir, se apura el café y se quema la lengua:
-
¡Disculpe, lo siento!- le decía la joven.
– No
se preocupe- contestaba el joven alejándose del lugar.
Mientras tanto Wanky por fin llega a la torre solo para comprobar sus peores temores.La
torre está en el suelo, no hay absolutamente nada; y los soldados no le permiten pasar. Wanky, la chica desharrapada y de casi
ensangrentados pies se echa a llorar:
-¿Mi padre, mi hermano?, ¿Dónde están?
-No te preocupes, deben estar bien; ya oíste a
los guardias, no hay víctimas, solo tres soldados térreos- murmura en un
extraño monólogo para sí misma, y tratando de auto consolarse prosigue: -De seguro están en otro lugar.
Pero no puedo preguntar por un par de hechiceros, sabes cómo reaccionaría
esta gente.
-Debes
dejar de hablar sola Wanky-susurraba la extraña voz interior- la gente creerá
que estás loca o peor aún ¡endemoniada!
Wanky
tenía un pequeño problema. Unos días antes emprendió viaje desde el viejo monasterio donde era criada como doncella, hasta el castillo de la ciudad de tierra. un día de los tantos que dilataba el viaje, encontró a una mujer moribunda. Tenía un raro aspecto de guerrera. La mujer
dijo que no podía irse sin arreglar un asunto pendiente. Tenía clavada en la
espalda casi una docena de flechas. Dijo llamarse Lady corazón de gaviota. Al momento de expirar, al parecer, el alma de
la mujer entró al cuerpo de Wanky. Y desde entonces Wanky comparte su cuerpo
con ese extraño espíritu parlanchín.
En La ciudad de tierra, las noticias han
llegado. La flecha disparada por el caballero enmascarado es recibida por una
hermosa mujer de larguísima cabellera negra y vestidos rojos cual la sangre. El
mensaje es corto y contundente: EL ARCHIMAGO HA MUERTO.
El
regio salón está decorado con trofeos de caza y cuadros del arte más fino.
Gobelinos y armas cuelgan de las paredes.
Tras
ella un hombre con hermosas vestiduras de terciopelo azul con rúbricas de hilos
de plata y un cinturón de oro y piedras preciosas rubio cual el sol y bellos y
destellantes ojos azules, recibe de mala gana la noticia.
-¿Quién
deseaba la muerte del Archimago? ¡Ya no podré reclamar mi trono! El Archimago
era el único capaz de revertir este maldito conjuro en que estoy atrapado...y
Lobo...jamás podrá ser otra vez un hombre.
La
mujer coloca la flecha sobre una mesa y suavemente se agacha en un cojín a los
pies del regio hombre y suavemente contesta.
-Existe
otra posibilidad.
-Sé
cuál es esa posibilidad y no lo voy a permitir. Ágata es solo una niña. Si caí
víctima de este hechizo, fue por culpa de mi hermano Micenas.
-Sabes
que Lobo y tú podrían ser libres si permites a Ágata convertirse en Archimaga.
- La
vida de una pequeña es más valiosa que toda la magia del mundo. Conozco las
reglas de la magia, y se lo riesgosas que pueden ser las batallas entre magos.
-¡El
mundo de la magia esta conmocionado!. Todos los magos ya se enteraron. Se había
convocado a La gran batalla de la magia, antes de la muerte del Archimago. Reuniré
a mi corte y pondré a prueba a mi hija. Ella es la única que nos podrá salvar.
-Ninguna
niña merece cargar con tanta responsabilidad. Más ahora que todos quieren
convertirse en Archimago.
La
mujer sale del cuarto y el hombre queda viendo fijo a la ventana.
Ya
casi es de noche, y en La ciudad de agua Wanky ha llegado a los atrios de la iglesia donde el rey ha
puesto el centro de ayuda. Sin dudarlo, la joven se avoraza sobre la comida.
-¡Pobre miserable campesina! - dice una dulce
voz- es la misma doncella que había atendido al presunto monje errante.
Wanky
con la comida en la boca contesta: -¿Es gratis, verdad? ¡Créame, debo comer por
dos!
La joven doncella se retira. Hay cosas que
mejor no averiguar.
Linus, el caballero disfrazado de monje, se
acomoda en un rincón de la iglesia, aquí nadie molestará. Por la mañana
invocaré a la serpiente de la laguna, si lobo piensa dejar en pie a estos
asesinos yo no. Desde allí ve a Alondra, la hermosa joven que le ofreció café.
Linus no la deja de ver. Toma su harapiento disfraz y se acomoda, mañana debe
salir de allí o lo reconocerán. Se asegura de que la espada no le estorbe y se
duerme.
Al
día siguiente los caballeros acomodan unos costales con grano, Jaky tiene una
lista en la mano, solo doce familias fueron damnificadas:
-¡Buen
número para comenzar! -bromeaba Hereth.
-Date
prisa Hereth, ¡esa gente tiene hambre!, tú feliz porque ya tragaste- le
contestaba Godesha.
Jaky se ve preocupado: -¡Por todas las
vírgenes! ese idiota de Young se desaparece en el peor momento, ¿Están seguro
que no saben dónde está?
– Si la última vez que lo vi estábamos
desayunando, salió y no dijo dónde- le replica Hereth.
- Se
confía demasiado, al rey no le gustará que falte a sus deberes le replica Jaky.
Godesha
solo baja los costales, se hace el disimulado. Una dulce vocecilla los saluda:
-¡Buenos
días caballeros!
Todos
se lanzan al suelo intuitivamente en señal de reverencia y contestan al
unísono: -¡Buenos días princesa Luna!.- Los caballeros tienen los ojos
desorbitados pero nadie se atreve siquiera a pensar.
La
damita les contesta muy dulcemente:
- ¡Ya les he dicho que no me gustan las
reverencias! Soy yo la que debe agradecer su valiosa colaboración
Los
caballeros se ven unos a otros.
-¿No era que se estaba muriendo?-masculla
Hereth.
-Pues
es un milagro- le contesta atónito Jaky, mientras Godesha está perplejo, casi a
punto de un colapso sin decir nada aun, piensa para sí mismo que su amigo Young
Kells debe ese milagro a la intervención del Archimago.
La
princesa desde hace años sufría a causa de unas raras fiebres y dolores, pero
se recuperaba. Así que no eran extraños las súbitas sanaciones y recaídas.
Pero, esta vez,se veía radiante, como renacida.
La
joven era muy bella, realmente hermosa, y lo que más atraía de ella era su
generosidad y bondad. Tenía cabellos castaños que mantenía largos, sus ojos
eran dos estrellas fulgurantes, era en si un verdadero ángel.
Unos
instantes después. Mientras en el castillo, Jaky espera a los demás caballeros.
Hereth despacha la ayuda a unos soldados. Godesha, aprovechando el descuido,
corre desesperado y sube a la torre vieja y aporrea la puerta:
-¡Brujo! soy yo el caballero Godesha, ¡Abre!
Yurimar abre con suma cautela, la blanca tez
del caballero se ha tornado extrema y jadeante le grita:
-¡Tienes que despertar a este imbécil ahora!
A lo que el joven mago le contesta sarcástico:
- ¿y tú qué crees, que me gusta la atención de este hotel?
-
Dijiste que podrías despertarlo, que ¿Acaso no puedes? –Yurimar con mucha
seriedad le replica. Con los pocos recursos que me diste, he hecho que tu amigo
no se muera; pero no podré terminar el hechizo. Tu inteligente amigo se hizo
hacer una unión de almas y averigüé a quien mandó su energía vital
– Godesha parpadea: -¿si? ¡A quien! – ¡Pues a
la princesa Luna!
-¡Maldita sea! ¡Tenía Razón! La vi hace un
momento. Ayer estaba con un pie en la tumba y hoy está fresca y llena de vida.
-¡Perfecto!-sonríe
irónico Yurimar. Ahora solo debo trasladar la energía vital, despierto a tu
sabio amigo y la princesa se muere.
-¿De
qué hablas? El trato es despertar a Young Kells. ¡Pues despiértalo y te
largas!–Le dice mientras lo jalonea
-Ya
te lo he dicho mil veces ¡Es un hechizo prohibido!, sólo un Archimago puede
deshacerlo y yo solo soy un aprendiz.
Godesha
suelta al mozuelo y con lágrimas en los ojos observa el inerte cuerpo de su
amigo: -¿Que podemos hacer? Sus hermanos preguntan por él, el rey pregunta por
él ¿conoces a otro Archimago?
-
Sí-responde el joven- pero no es muy confiable ir con él; vive en otro país no
podemos mover el cuerpo de tu amigo tan lejos
- He
sabido que ustedes pueden meter gente en botellas
-
Sería muy riesgoso aplicar otro hechizo sobre él. -Contesta de inmediato el
joven.
Yurimar
se toca un bolsillo y saca un papel dorado como un pergamino y bajando el tono
de voz le dice:
- Si
saco de esto a tu amigo ¿Me dejarás en paz? ¿No levantarás cargo de brujería
contra mí?
- ¿A
qué te refieres?- le dice intrigado el caballero
- Existe la posibilidad de que me convierta en
Archimago solo que…- Godesha hace un gesto de duda- solo que tienes que dejarme
ir a Diriomo, La ciudad de los brujos -
¿Dejarte ir? ¡Explícamelo! –dice un poco nervioso Godesha.
Yurimar con mucha serenidad le cuenta: -
Existe algo que se llama "El gran torneo de la magia" cada cierto
tiempo, se convoca a todos los magos y se enfrentan en batallas de magia. Quien
se corone campeón se convertirá en Archimago...El príncipe de los magos.
Godesha
está más asustado que confundido. Un mago con semejante poder sería una amenaza
al reino. Por algo el rey se deshizo del Archimago de la torre. Restándole
importancia a la información regresa al tema de su amigo inerte.
-
¿Estás seguro que sabes lo que haces? , a mí no me parece que sea un brujo;
pero te advierto, si no lo despiertas mejor no intentes nada. Él es el mejor
caballero de Micenas, y si se muere tú te mueres.
Yurimar cierra los ojos da un largo suspiro y
regresa a su labor tratando de no
prestar importancia a las palabras del caballero. Busca en su enorme
libro y comienza a mezclar polvos y fórmulas en los frascos de cristal.
El
silencio reina en el cuarto. Godesha se retira y cierra la puerta. Da un largo
suspiro y cae derrotado en las escaleras de la torre. ¡Dios mio! ¡Despierta a
Young kells!
Jaky
llega a presentar su informe al rey, este está acompañado de Monseñor Delañoz.
-¡Su
excelencia! –hace la reverencia
-Jaky
mi buen Jaky.¡Dios te bendiga!-Justo hablaba con su majestad de las labores del
reino. Gracias al Señor las cosas no pasaron a más. Estoy seguro que fue su
ángel quien bajo y desterró al mal de raíz.
-¿Se
alegra de la muerte de 3 soldados?
-No
3 soldados Jaky-interviene el rey- Un prisionero en la torre que por
misericordia había dejado. Dios escribe recto en líneas torcidas.
Tratando
de desviar el tema toma el papel y lee auxiliado por unas enormes gafas que
parecen fondo de botella:
- ¡perfecto!, puedes retirarte tenemos todo
bajo control
-
¡Pero señor! Los térreos casi nos invaden ayer!; debemos reunir a los
caballeros y preparar el contra ataque.
–sí, lo haremos a su tiempo.- replica
serenamente el rey- Una batalla se debe luchar con la mente tranquila y no al
ardor de los sentimientos. Reúne a los caballeros. En tres días Arcángel,
Leardes y Adonaí regresaran de su misión en la frontera. Y Gabriel y los demás
ya están en camino.
El
delgadísimo obispo interviene:
-No
es momento de pensar en guerras ni venganzas. Su alteza tiene muchas
bendiciones que agradecer. Principalmente la sanación de su hija. Ofrecerá una
jugosa ofrenda en catedral para pagar 100 misas.
El
rey interrumpe:- ¡Así es! Ni los térreos podrán entristecerme con sus babosadas,
ve a cumplir con tus deberes y avísale a Young kells que deseo verlo
– Si Señor –dice el caballero- le avisaré.
-Obedece
a tu rey mi buen Jaky. Tu primogénito hace una gran labor en el convento de San
Benito. No sé por qué prefirió quedarse como monje y no aspirar a los dones
sacerdotales. Pero tú, has lo tuyo como caballero.
Jaky
sale muy confundido pareciera que el rey tuviera todo planeado, había
excedentes de granos en la despensa y hace meses que había encargado materiales
para construir casas. Y sobre todo Leardes, Alexis, Gabriel y Arcángel estaban
en una misión ultra secreta que ni él mismo, siendo jefe de la armada del rey,
sabía. Ese extraño prisionero, había oído algo de la torre maldita donde un
asesino cumplía su condena ¿Por qué deshacerse de él ahora? Algo está pasando y
no le gusta nada, por su parte, él había mandado a reclutar muchachas para el
servicio de la princesa, pero necesitaba que además de compañía les sirvieran
de guarda espaldas.
En
el patio estaban unas cuantas que Young debía entrenar, ya que el susodicho no
estaba, él debía tomar el trabajo y hacerlo. Dentro del grupo está la joven
harapienta, se veía muy triste:
- Señorita- replica el caballero-¿Le ocurre algo? Y ésta no es la presentación
para estar ante la princesa!
– No pensé encontrar tanto caos.
-¿Wanky?¿De qué ciudad vienes?-interroga Jaky
- Entrené en el convento de Santa Magdalia de Nagranda, la
ciudad de los desiertos
Todas las otras chicas la vuelven a ver sorprendidas.
Había entre ellas una muchacha que sobre salía por
su estatura era extremadamente alta. Piel morena y de espesos cabellos negros, finas
facciones y que parecía que había practicado con la lanza. Jaky podía
deducir eso con solo verlas, tenía muchos años entrenando caballeros para el
rey.
Así
que Jaky decide hacer una prueba:
-Talis es
tu nombre
– ¡correcto! -responde con una
femenina y suave voz la joven
– ¿Puedes decirme con quien entrenaste? –le
decía mientras le tira una lanza que ella recibe con mucha elegancia
– Mi padre siempre deseo un varón, él me
entreno.
-¿Y
se pudiera saber quién es tu padre?- le replica Jaky mientras desata un feroz
ataque con su mazo, las chicas se asustan y como si se tratase de una cirquera, Talis desvía el ataque y se defiende con volteretas acrobáticas ,
Jaky
está satisfecho y la joven con una reverencia le contesta: -Mi padre es el
caballero jaguar, Sir Mauricio de La ciudad de las flores.
Las chicas se echan a reír es demasiado nombre
para un simple caballero
- ¡Niñas!
- explica el caballero-el título de “Caballero Jaguar”, es el rango más alto en
la jerarquía de los caballeros es tres veces un caballero de oro y dirigiéndose
a Talis:
-Te felicito, tu padre fue un gran guerrero – Talis devuelve la lanza a
Jaky, y se acomoda en su lugar.
La
siguiente en ser probada es Wanky. -¿Quién te entrenó? Interroga el
guerrero-Wanky está débil, cansada y triste, no piensa más en que su cuerpo
muera y ella pueda descansar.
Jaky
vuelve a preguntar. Pero un grito las hace correr. En la ciudad, en el cenote
principal, ha aparecido una enorme serpiente. Julia, una de las antiguas
doncellas es atacada.
Alondra,
la otra chica de cabellos rubios, grita desesperada, corre hacia el monje que
trata de esconder su armadura tras los harapos.
-¡Padre!
Por favor combata al demonio!
El
falso monje solo quiere huir. Jaky y las aspirantes llegan y Talis toma de las
manos a Julia que casi era devorada por el monstruo.
-Wanky,
¡No puedes dejarla así!, déjame actuar- decía la voz de su mente.
Wanky empieza a brillar y con un poderoso
golpe hace retroceder a la descomunal serpiente ante la atónita vista de todos.
La serpiente responde con voz humana:
-¿Quién me invocó? No estaría aquí si un
hechicero no me hubiere invocado!
Jaky tomando su espada de un tajo corta la
cabeza de la bestia.
-
¡Ve al infierno bestia demoniaca! Y volteándose a la muchedumbre de
espectadores:- Si alguno de ustedes está invocando demonios aseguro ante Dios
por quien se vive será asado en la hoguera.
Jaky
guarda su arma y grita a las chicas: -¡Con el demonio no se negocia!
La
hazaña de Wanky asegura su entrada al palacio como guardiana de la princesa; y
hace que de inmediato se les cambie de ropa y entren en servicio.
Les explica de la extraña enfermedad de la princesa y sus deberes para con ella. El castillo es lujoso, pero tal parece las dos chicas están
acostumbradas a esa vida.
Las
otras chicas entrarán a servir como mucamas. No es común que las mujeres sepan
pelear pero en vista de la escasez de hombres, el rey les ha dado la
oportunidad de hacer vida militar. Era común sí, que muchos caballeros
entrenaran a sus hijos en las artes de combate, y eran los únicos que aprendían
a leer y escribir. Y aparte de las princesas, las únicas que sabían leer eran
las monjas y las amas de llaves a las cuales se les instruían desde niñas. A
nuestro Jaky no le parecía la idea de que las mujeres se igualaran a los
hombres ¡Pero en fin!. Era la salud de la princesa, necesitaba una dama de
compañía elegante y gentil y que a la vez fuese una feroz soldado capaz de defender
a la princesa de un ataque armado.
Ya
era noche y las puertas del castillo se cierran. Wanky acomoda las almohadas de
la princesita pero ella insiste:
-No deben hacer todo por mí, me gusta hacer la
cama y peinarme. – pero su alteza usted debe dedicarse a lo suyo, déjenos
atenderla es un placer para nosotras le
responde Wanky.
Las
alcobas de las chicas están justo al lado de la princesa. Wanky está muy
triste. Y la voz de su mente no para de parlotear. Trata de dormir, pero es
imposible. ¿Dónde estará Yurimar? ¿Dónde estará su padre?
Poco
antes de dormir Jaky camina por las calles siempre da un último paseo para
agarrar aire, y sí que le hace falta con tantos problemas. Ve la torre
derrumbada- que idiotas! Dice para sí mismo -¡Hacer una invasión para perecer
aplastados por la torre!.
Sube
por la escalera, hace luna llena y alumbra el despejado cielo. Puede ver toda
la ciudad y las estrellas al mismo tiempo, el aire es fresco y acaricia su
rostro endurecido por la vida. Jaky permanece unos largos minutos; no quiere
irse pero debe volver a casa. Al bajar pasa por el boquete de lo que debió ser
una ventana y la curiosidad hace que vea hacia abajo. Sobre un pajar, ve algo
que le parece familiar, con un palo lo acerca a él. Ya en sus manos puede ver
que se trata de un costalito con unas pocas monedas. Lo revisa y puede notar
las letras Y.K. bordadas a mano. ¿Será mera coincidencia? Young kells a un no
ha aparecido y que hace ese costal precisamente en ese lugar. No quiere
especular está muy cansado para pensar.
Continuará...
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